museo del agua lleida

Lleida nos invita a conocer muchos de los secretos mejor guardados de la ciudad del agua, a través de un recorrido por el museo temático local, también llamado Museu de l’aigua, en el que se aborda la relación entre esta región y uno de los elementos fundamentales para la vida humana.

Esta ciudad, que se encuentra ubicada cerca del río Segre y es famosa por la niebla que suele cubrirla cuando llega la temporada de invierno, conserva para deleite de quienes la visitan una enorme cantidad de espacios relacionados con el agua, que mantendrán entretenidos a todos los integrantes de la familia que se dispongan a conocerlos y que pueden encontrar varios hoteles en Lleida.

En cuanto al Museu de l’aigua de Lleida, debemos decir que el mismo se encuentra formado por una serie de espacios entre los que aparecen El campamento de La Canadiense, la sede central del museo, el aula dedicada a los eventos educativos, o el centro de documentación.

Especialmente interesante es lo que ocurre con la sala de exposiciones, donde de acuerdo a la época del año en que lo visitemos podemos encontrarnos con muestras como “La fuerza del agua: el Dr. Pearson y las obras de La Canadiense en Lleida” o “Aguas del mundo: colección de botellas de agua envasada de todo el mundo”.

Es importante señalar acerca de estas colecciones que no sólo se han formado gracias al trabajo de expertos en la materia, sino que además cuentan con una serie de aportes por parte de particulares. El objetivo de las exposiciones es el de hacer reflexionar a los visitantes acerca de cómo el agua resulta clave para el cuerpo humano, y por qué deberíamos beber unos dos litros diarios.

El recinto está situado junto al canal de Seròs, concretamente en la avenida Miquel Batllori, 52; mientras que fue construido por La Canadiense, una firma local que aprovechaba la energía tomada del agua para generar luz artificial.

De hecho, recomendamos visitar algunos parajes en particular como por ejemplo el depósito del Plan del Agua, un depósito como su nombre indica, construido a finales del siglo XVIII, que permitía a los habitantes de Lleida tener acceso a agua potable.

También los pozos de hielo, que se utilizaban para guardar hielo en ellos durante el invierno y luego poder tomarlos en verano y así mantener frescos los alimentos en cualquier momento.

Incluso, el Molino de Sant Anastasi tampoco debería quedar fuera de Lleida puesto que muestra la importancia del agua a través de un museo dentro de tus itinerarios, ya que hablamos de uno de los más importantes molinos de harinas de origen medieval.